miércoles, 25 de diciembre de 2013
Playas para acampar en México
Es una pequeña bahía con oleaje moderado, que es aprovechado por los que se inician en el surf. No te preocupes por comprar una tabla, aquí la puedes rentar por 100 pesos por hora o alcanzar ofertas de 250 pesos por día.
Tampoco debes intimidarte si nunca lo has practicado, la mayoría son novatos haciendo sus primeros esfuerzos con el equilibrio y el mar. Por supuesto que hay instructores que te ayudarán a hacer tus pininos.
Ese deporte, la posibilidad de acampar y una vida nocturna alegre pero no destrampada atraen a una buena cantidad de turismo joven.
El Palmar es un camping que está situado a la mitad de la bahía, cuenta con estacionamiento, baños, regaderas y una agradable cafetería al aire libre con vista a la playa. Tiene cabañas con todos los servicios.
CÓMO LLEGAR A SAYULITA
-De Puerto Vallarta debes tomar un autobús -hay 10 corridas diarias- que en una hora llegan a Sayulita.
-Si vas en automóvil, toma la carretera 200 hacia el norte, a 45 minutos encontrarás la desviación que en 5 minutos te llevará a la playa.
-Costo por acampar: 70 pesos por persona. Incluye uso de regaderas y baños. Más información al teléfono: 01 (329) 291 3340
Mahahual, la cosa bohemia
En Mahahual, un pueblito muy pequeño de la Costa Maya, puedes pasar unas noches únicas, teniendo como techo el cielo, la Luna y las estrellas, un escenario para disfrutar con tu pareja o con los amigos que ya estén hartos de las fiestas y el reventón.
Aquí son bienvenidos los tambores, guitarras y todo aquello que no requiera de electricidad para tener una noche naturalmente bohemia.
Durante el día puedes ver un cielo completamente azulado y de noche apreciarás las constelaciones que dan la impresión de que pueden ser tocadas con la punta de los dedos.
Kabah-na es el lugar donde puedes montar tu casa de campaña totalmente al aire libre y donde también se mezclan nacionales y extranjeros, en su mayoría italianos, con los que puedes disputar un juego de voleibol, snorkel en el arrecife que se encuentra a tan sólo 100 metros de la orilla del mar, observación de aves o una caminata.
El lugar es seguro y sus aguas tranquilas para nadar.
Si no deseas hacer ninguna actividad puedes tumbarte en las hamacas y sentir el aire y la brisa que acompañan a la gran humedad del clima. Cuentan con servicio de regadera y sanitarios.
CÓMO LLEGAR A MAHAHUAL
-De Chetumal tomar un autobús a Mahahual y de ahí un taxi que cobra 80 pesos y te lleva a Kabah-na, 01 983 700 5917. -Costo para acampar: 70 pesos por persona, incluye regaderas.
Tecolutla, la más económica
La mención de Veracruz evoca sones jarochos, danzón, los colores del Sotavento o el café de Coatepec.
Pero al norte, la Costa Esmeralda ofrece un remanso para escapar de los tumultos y acampar junto en sus playas.
Tecolutla es un pueblo de pescadores que siempre ha atraído a los turistas. Ambos comparten una porción del territorio veracruzano rica en recursos naturales e históricos.
Por no ser uno de los destinos más publicitados del país, los precios que hallarás para acampar serán muy económicos. Para comer hay varios restaurantes y si quieres vivir aún más la aventura, puedes ir al mercado del pueblo, comprar la mercancía con los pescadores que acaban de volver de altamar y cocinarlos tú mismo a las brasas.
ÁREAS DE CAMPING EN TECOLUTLA
-Una está en Avenida Agustín Lara 11. El costo es de 50 pesos por persona, incluye la renta del espacio, los servicios de regadera, sanitario, vestidores y lugar para estacionamiento. Teléfono: 01 (766) 846 0045.
-En Vida Milenaria puedes además de acampar, colaborar con ese campamento que cuida a las crías de tortuga, para liberarlas en el verano.
-Contáctalos en: vidamilenaria@hotmail.com o al teléfono: 01 (766) 846 0467
Sitio que llora
Para quienes gustan de disfrutar un fin de semana alejados del ruido de la ciudad y sea amante de la naturaleza está Maruata, una playa semi virgen de la costera michoacana rodeada de piedra caliza y arena amarilla, que al momento de ser pisada parece que a los dedos de los pies le brotarán lágrimas.
Aquí aún la mano del hombre no interviene completamente, es imposible encontrar un hotel de cinco estrellas, restaurantes para ordenar a la carta o parques ecoturísticos, pero los servicios son buenos, su verdadero atractivo es la sencillez.
Puedes acampar en los enramados, el costo varía según el sitio que elijas y el tamaño de tu tienda de campaña.
El ambiente está totalmente lleno de tranquilidad, durante la noche puedes realizar una fogata a la orilla del mar con tus amigos o unirte a las que los mismos visitantes realizan y compartir sus opiniones de la playa.
Para comer están las palapitas donde todo lo que encontrarás son mariscos y pescados, que a parte de bueno y rico, es barato; el costo aproximado por persona es de 100 pesos.
Para el aseo personal tienen baños públicos con regadera con un costo de 10 pesos.
Debes tener muy en cuenta que son lugares donde el mar es completamente abierto, la gente local es el mejor instructor ya que ellos lo conocen como la palma de su mano. Costo: 50 pesos por casa de campaña y 100 pesos en las enramadas.
Entre el mar y la laguna
En toda la costa oaxaqueña se puede acampar. Sólo que, por seguridad, hay que buscar una zona con actividad turística para montar la tienda, y Chacahua es la elegida.
Es un parque nacional bañado por tres lagunas donde habitan muchísimas especies de aves, mamíferos, cocodrilos. También es un santuario al que llegan tortugas a desovar, en distintas épocas del año.
A una hora de Puerto Escondido está El Zapotalito, el pueblo en donde se alquila una panga (15 pesos por persona) para cruzar la bocabarra y llegar a la playa.
Frente al mar hay muchas enramadas bajo las cuales levantar la tienda. Antes de elegir, sugerimos recorrer algunas de ellas.
Uno, prácticamente, se convierte en huésped de una familia, en cada enramada. Así que hay que ser muy amable con ellos y "apalabrarse" para que lo lleven a pasear en lancha, le pesquen y cocinen.
Es mar abierto, así que merece respeto, lo que no impide dejar que las olas lleguen hasta las rodillas. En la laguna, en cambio, se puede nadar muy a gusto.
Hay paseos en lancha por los manglares para observar aves y, mucho más lejos, cocodrilos. Ahí mismo hay un criadero de estos reptiles. En las noches sin Luna se vuelve en panga a la laguna a observar la luminiscencia del agua, y muy temprano, como a eso de las 5:00 horas, se liberan tortugas.
LOCALIZACIÓN Y SUGERENCIAS DE CHACAHUA
- El Parque Nacional Lagunas de Chacahua se localiza en la costa de Oaxaca.
- Ambiente: Muy tranquilo, aunque no hay vigilancia en la playa.
-Sugerencias para comer: camarones a la plancha y a la diabla, 70 pesos; mojarras al gusto, 45 pesos.
-Cómo llegar: desde Acapulco, por la carretera 200 hacia Pinacoteca Nacional-Puerto Escondido
y luego la desviación a El Zapotalito.
Pura música
El ambiente se llena con diferentes ritmos desde banda hasta lounge, todo en contacto con la naturaleza y lo puedes vivir en Barra de Coyuca, Guerrero.
El plan es llegar con tu casa de campaña e instalarte en las enramadas que rentan o sobre la arena, aunque es recomendable no hacerlo muy cerca del mar porque en la noche la marea sube y puede inundar tu hogar provisional.
Hay gente local que prepara comida como arroz, pescado frito o las típicas pescadillas de cazón, también venden refrescos y botana.
El ambiente no es mucho de destrampe, más bien es para relajarte y hacer las ya comunes fogatas acompañadas por el sonido de tambores mejor conocidos como yembe que tocan los visitantes o de la música que sale de alguna grabadora.
En cuanto a sus aguas están en un punto intermedio, si no eres buen nadador mejor opta por la orilla o de lo contrario tendrás que pelear con las olas, ya que es mar abierto y corres el riesgo de algún accidente.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Tecoaque, Tlaxcala
| Templo de Quetzalcoatl |
domingo, 30 de enero de 2011
Alfajayucan
Alfajayucan precolombino
El origen de este municipio se ha estudiado en la estirpe de los otomíes, quienes lo llamaron “Audaxitzó” y en la estirpe de los mexicas, éstos lo llamaron “Ahuexuyucan” que significa “lugar donde crecen los sauces en el agua”; con el tiempo y los cambios culturales que se van presentando se convierte en el nombre de “Alfajayucan”, la cual es una palabra de origen árabe otomí castellanizada que significa “Lugar Excepcional”.
Dicho lugar excepcional se encuentra ubicado dentro de lo que se conoce como el Valle del Mezquital que, ni está formado por un solo valle, ni su cubierta vegetal es exclusivamente de mezquites.
En principio, hay por lo menos tres hondonadas que merecen el titulo de Valles (Actopan, Ixmiquilpan, Tasquillo) y otras en que nadie se pone de acuerdo si son valles o simples llanos (Tula, Alfajayucan).
Con respecto a la flora, vemos que hay muchas clases de matorral desértico arbustivo y una alta variedad de cactáceas. Inclusive, no son extrañas también las arboledas, ya sea de sabinos en torno a un ojo de agua, de ahuhuetes en las riberas de los arroyos, y corpulentos bosques de nogales, por último, la región puede dividirse en dos zonas: Arida e Irrigada. Esta separación es cada vez más imprecisa porque la árida cuenta hoy con nuevos sistemas de regadío (Chilcuautla, Ixmiquilpan, Alfajayucan). Y eso sin considerar otra posible zona que sería el Mezquital de la montaña, la que ya pertenecería más a la Sierra Gorda o a la Sierra Baja.
De cualquier manera, el lugar siempre será motivo de controversias. Por un lado, a pesar de que la mayoría de su territorio al que siendo de una aridez extrema, el Mezquital es el granero de Hidalgo. Es el que le proporciona el maíz, frijol, trigo, jitomate, cebolla, avena, vid olivo, tuna, tejocote, durazno, garambullo, acitron, etc; así como la cuarta parte de toda la alfalfa y el chile verde que se produce en el país. Por desgracia, tanta riqueza alimenticia es incapaz de lograr que el Valle deje de ser una de las regiones más desnutridas de México, y la que más hambre tiene de todo Hidalgo.
Esta región es la más rica del estado en manantiales termales y templados. Algunas fuentes son tan cuantiosas que alcanzan a llenar varias albercas al mismo tiempo (lñas Lumbreras, Ajacuba). Otros manantiales son tan inesperados que surgieron donde antes no había ni rastros de agua, ya sea a consecuencia de un temblor (Humedades y Dios Padre en Ixmiqulpan) o del agujero que se produjo en un banco de material (la Cantera de Tula). Los hay tan calientes que suben el termómetro a 92° C y sirven para producir energía, o tan potentes que al brotar sueltan una columna de vapor que se eleva a 120 metros de altura (Pathe). Y muchos otros de efectos medicinales, con temperaturas que van de los 30 a los 58° C (El Tephe, Tzindejéh, Taxidhó, Gandho, Vidó, Vito, Uxdejhé, La Cañada, Pathecito y Chichimequillas).
Prehispámico
Los otomíes tenían la región del valle del Mezquital como el corazón de su territorio, donde se encontraban poblados como Alfajayucan, Huichapan, Ixmiquilpan y Actopan.
Otomí
Los otomíes son un pueblo indígena del centro de México. Está emparentado lingüísticamente con el resto de los pueblos de habla otomangueana (constituyen una extensa familia lingüística que comprende a varios grupos de lenguas amerindias habladas entre el centro de México y Nicaragua, aunque sólo sobreviven las lenguas otomangueanas que se hablan en el territorio mexicano), cuyos antepasados han ocupado la Altiplanicie Mexicana desde varios milenios antes de la era cristiana. Actualmente, los otomíes habitan un territorio fragmentado que va del norte de Guanajuato al sureste de Tlaxcala. Sin embargo, la mayor parte de ellos se concentra en los estados de Hidalgo, México y Querétaro. De acuerdo con las estadísticas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México, la población étnica otomí sumaba 646.875 personas en la República Mexicana en el año 2000, lo que les convierte en el quinto pueblo indígena más numeroso del país. De ellos, sólo un poco más de la mitad hablaban el otomí. Al respecto, cabe decir que la lengua otomí presenta un alto grado de diversificación interna, de modo que los hablantes de una variedad suelen tener dificultades para comprender a quienes no hablan otra lengua. De ahí que los nombres con los que los otomíes se llaman a sí mismos son numerosos: ñätho (valle de Toluca), hñähñu (valle del Mezquital), ñäñho (Santiago Mezquititlán en el Sur de Querétaro) y ñ'yühü (Sierra Norte de Puebla, Pahuatlán) son algunos de los gentilicios que los otomíes emplean para llamarse a sí mismos en sus propias lenguas, aunque es frecuente que cuando hablan en español empleen el etnónimo otomí, de origen náhuatl.
Como ocurre con la mayor parte de los etnónimos empleados para referirse a los pueblos indígenas de México, el término otomí no es nativo del pueblo al que hace referencia. Otomí es un término de origen náhuatl que deriva de otómitl, palabra que en la lengua de los antiguos mexicas quiere decir quien camina con flechas, aunque algunos autores lo hayan traducido como flechador de pájaros. También resulta plausible que el gentilicio sea derivado del nombre de Oton, un caudillo de este pueblo que vivió en la época prehispánica. De acuerdo con los miembros del pueblo a que refiere este término, otomí tiene un sentido peyorativo porque está asociado con una imagen derivada de las fuentes coloniales y nahuas donde los otomíes son presentados como indolentes y perezosos. Por ello, desde hace algunos años ha habido un resurgimiento del empleo de los nombres nativos, especialmente en el valle del Mezquital, Querétaro y el noroeste del estado de México; territorios con un alto porcentaje de población étnica otomí. En cambio, en el oriente de Michoacán la recuperación del gentilicio nativo no ha tenido el mismo auge.
El territorio étnico de los otomíes ha sido históricamente el centro de México. Desde la época precolombina, los pueblos de habla otomangueana han habitado esa región y se les considera como pueblos nativos de las tierras altas mexicanas. Es posible que los pueblos otomangueanos se hayan encontrado en Mesoamérica por lo menos desde el inicio del proceso de sedentarización, el cual tuvo lugar en el octavo milenio antes de la era cristiana. La ocupación otomangue del centro de México remite entonces al hecho de que las cadenas lingüísticas entre las lenguas otomangueanas se hallen más o menos intactas, de modo que los miembros lingüísticamente más cercanos de la familia se encuentre también próximos en el sentido espacial. La primera fractura del grupo otomangueano ocurrió al separarse las lenguas orientales de las lenguas occidentales. El brazo occidental está compuesto por dos grandes ramas: los pueblos de habla tlapaneco-mangueana y los de habla oto-pame. Entre estos últimos se encuentran los otomíes, asentados en el Altiplano Central mexicano junto con el resto de los pueblos que forman parte de la misma rama otomangueana —mazahuas, matlatzincas, tlahuicas, chichimecas jonaces y pames—.
Los otomíes en la actualidad ocupan un territorio fragmentado que se extiende por los estados de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Tlaxcala, Puebla, Veracruz e Hidalgo. Todos estos estados se encuentran en el corazón de la República Mexicana y concentran la mayor parte de la población del país. De acuerdo con los espacios con mayores concentraciones de población otomí, este pueblo puede agruparse en cuatro vertientes: La Sierra Madre Oriental, el Semidesierto queretano, el norte del estado de México y el Valle del Mezquital. Aislados de estos grandes grupos que concentran alrededor del 80% del total de miembros de este pueblo indígena se encuentran los otomíes de Zitácuaro (Michoacán), los de Tierra Blanca (Guanajuato) y los que aún quedan en Ixtenco (Tlaxcala). Por el territorio en el que se encuentran, los otomíes viven en una intensa relación con las grandes metrópolis como la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, la ciudad de Puebla, Toluca y Santiago de Querétaro, sitios a donde muchos de ellos han tenido que emigrar en busca de mejores oportunidades de trabajo.
Los textos historiográficos sobre los pueblos mesoamericanos de la época prehispánica han prestado muy poca atención a la historia de los otomíes. Muchos siglos atrás, en el territorio que ocupaban los otomíes a la llegada de los españoles florecieron grandes ciudades como Cuicuilco, Teotihuacan y Tula. Incluso, en la Triple Alianza que dominaba el llamado "Imperio azteca", Tlacopan heredó los dominios de Azcapotzalco, con mayoría de población otomí. Sin embargo, casi nunca se mencionan los otomíes como protagonistas de la historia mesoamericana prehispánica, quizá porque la complejidad étnica del centro de México en esa época no permite distinguir las contribuciones de los antiguos otomíes de aquellas producidas por sus vecinos. Sólo hasta años recientes empieza a aparecer algún interés sobre el papel que jugó este pueblo en el desarrollo de las altas culturas de la Altiplanicie Mexicana, desde el Período Preclásico hasta la Conquista.
Es muy posible que los ancestros de los otomíes hayan ocupado el centro de México desde hace por lo menos cinco milenios, por lo que habrían participado en el florecimiento de las primeras urbes mesoamericanas.
Hacia el quinto milenio antes de la era cristiana, los pueblos de habla otomangueana formaban una gran unidad. La diversificación de las lenguas y su expansión geográfica a partir del que se ha propuesto como su origen, es decir, el valle de Tehuacán (actualmente en Puebla) debió ocurrir después de la domesticación de la trinidad agrícola mesoamericana, compuesta por maíz, fríjol y chile. Esto se establece con base en la gran cantidad de cognados que existen en las lenguas otomangueanas en el repertorio de palabras alusivas a la agricultura. Después del desarrollo de una incipiente agricultura, la proto-otomangue dio origen a dos lenguas diferenciadas que constituyen los antecedentes de los actuales grupos oriental y occidental de la familia otomangueana. Siguiendo con la evidencia lingüística, parece probable que los oto-pames —miembros de la rama occidental— hayan llegado a la Cuenca de México alrededor del cuarto milenio antes de la era cristiana y que, en contra de lo que sostienen algunos autores, no hayan migrado del norte sino del sur.
En ese sentido, es plausible que durante mucho tiempo la población del centro de México haya formado parte de la familia de pueblos hablantes de lenguas otomangueanas. A partir del Preclásico (ss. XXV a. C.-I d. C.), el grupo lingüístico otopameano se comenzó a fragmentar cada vez más, de tal manera que hacia el Período Clásico el otomí y el mazahua ya eran lenguas distintas. Si las cadenas lingüísticas del grupo otopame se encuentran concentradas y más o menos intactas en el centro de México, es posible que los grupos otomangueanos hayan ocupado sus actuales territorios étnicos desde hace mucho tiempo, lo que llevaría a reevaluar su participación en el florecimiento de poblaciones como Cuicuilco, Ticomán, Tlatilco, Tlapacoya y otras durante el Período Preclásico; pero especialmente en el desarrollo de la gran ciudad de Teotihuacan. Aunque son varios los autores que coinciden en que la población del Valle de México durante el florecimiento de Teotihuacan era principalmente otomiana, se resisten a aceptar que también los gobernantes de la metrópoli pudieron formar parte del mismo grupo lingüístico.
| Los otomíes no han sido entendidos por muchos estudiosos, desde el siglo XVI hasta finales del siglo XX. Esto se debe, en primer lugar, a la arrogancia de algunos miembros de la aristocracia nahua, quienes dominaban el centro de México cuando llegaron los hombres blancos a la región. Cuando los europeos preguntaron quiénes eran los otomíes, los nahuas contestaron que eran personas "torpes, toscos e inhábiles", así como "muy perezosos" y hasta "lujuriosos" (Sahagún). Las crónicas del siglo XVI, escritas en buena parte por nahuas (o por españoles trabajando con informantes nahuas), están llenas de opiniones denigrantes acerca de los otomíes (Alva:I,Motolinia). Los miembros norteños de la familia lingüística otopame, los pames y jonaces, siguieron con una vida nómada, alimentándose de la caza y la recolección. Los pames, sin embargo, parecen haber creado una cultura intermedia, entre la vida nómada de los jonaces y la vida sedentaria de los grupos mesoamericanos, de acuerdo con la evidencia histórica y lingüística. El límite entre los pueblos nómadas y los sedentarios fluctuaba. Los estados de Guanajuato y Querétaro formaban parte de la zona fronteriza. Durante algunos periodos (especialmente el Preclásico Superior, el Protoclásico y el Clásico [600 a.C.-900 d.C.], y en menor grado durante el Posclásico Temprano[900-1200 d.C.]) estas entidades tenían asentamientos mesoamericanos. Cuando llegó Cortés en 1519 los nómadas dominaban esta zona.
Hacia 1428 un grupo de nahuas llamados los mexicas, desde su ciudad lacustre de Mexico Tenochtitlan, lograron convertirse en la mayor potencia militar de la cuenca de México, acabando con el poder de Azcapotzalco. Formaron la Triple Alianza, de Mexico Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan. Dentro de pocas décadas habían conquistado casi todo lo que quedaba del territorio otomí, incluyendo el valle del Mezquital. Los otomíes tuvieron que pagar tributo a los nahuas de la Triple Alianza, en la forma de productos agrícolas, textiles, uniformes para guerreros y servicio militar. Guerreros otomíes formaron parte de los ejércitos imperiales mexicas. Wright Carr señala que: Lejos de ser un pueblo dominado, los otomíes formaban parte esencial del panorama político, militar, económico y social del Centro de México.
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- Bello Maldonado, Álvaro (2004): Etnicidad y ciudadanía en América Latina: La acción colectiva de los pueblos indígenas, United Nations Publications.
- Barrientos López, Guadalupe (2004): Otomíes del estado de México, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México (CDI)-Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México.
- Cajero, Mateo Velázquez (2009): Historia de los Otomíes en Ixtenco, http://uncomp.uwe.ac.uk/genaro/publicaciones/, San Juan Ixtenco, Talxcala, México. (segunda Edición)
- Campbell, Lyle (1997): American Indian Languages: The Historical Linguistics of Native America, Oxford Studies in Anthropological Linguistics, 4, Oxford University Press, New York.
- Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS, s/f a): "Otomíes de Michoacán", en el sitio en internet del CIESAS-Istmo, http://pacificosur.ciesas.edu.mx/fichas/conte37.html, consultado el 9 de noviembre de 2008.
- ---- (CIESAS, s/f b): "Otomíes de Querétaro", en el sitio en internet del CIESAS-Istmo, http://pacificosur.ciesas.edu.mx/perfilindigena/otomiesqueretaro/conte03.html, consultado el 23 de noviembre de 2008.
- Collin Harguindeguy, Laura (s/f): "Reflexiones sobre la identidad de los otomíes", en el sitio en internet de El Colegio de Tlaxcala, http://www.coltlax.edu.mx/pdf_dra_laura/reflexiones.pdf, consultado el 2 de noviembre de 2008.
- Duverger, Christian (2007): El primer mestizaje. La clave para entender el pasado mesoamericano, Conaculta-INAH-Taurus-UNAM, México.
- Garza Cuarón Beatriz y Yolanda Lastra (2000): "Lenguas en peligro de extinción en México", en Robins, R.; Uhlenbeck, E. y Garza Cuarón, B (eds.): Lenguas en peligro, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, pp. 139-196.
- Hamel, Rainier Enrique; María Brumm, Antonio Carrillo Avelar, Elisa Loncon, Rafael Nieto y Elías Silva Castellón (2004): "Qué hacemos con la castilla? La enseñanza del español como segunda lengua en el currículo intercultural bilingüe de educación indígena", en Revista Mexicana de Investigación Educativa, enero-marzo de 2004, 9(20): 83-107. Versión en línea consultada en Dialnet, http://www.comie.org.mx/documentos/rmie/v09/n020/pdf/rmiev09n20scB02n04es.pdf.
- Jiménez Moreno, Wigberto (1939): "Origen y significación del nombre otomí", en Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, III, México.
- Mendoza Rico, Mirza; Luis Enrique Ferro Vidal y Eduardo Solorio Santiago (2006): Otomíes del Semidesierto queretano, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México (CDI)-Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México.
- Moreno Alcántara, Beatriz ; María Gabriela Garret Ríos y Ulises Julio Fierro Alonso (2006): Otomíes del Valle del Mezquital, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de México (CDI)-Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), México.
- Wright Carr, David Charles (1999): La conquista del Bajío y los orígenes de San Miguel de Allende, Universidad del Valle de México-Fondo de Cultura Económica, México.
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jueves, 14 de octubre de 2010
Bebidas fermentadas

PULQUE
El pulque fue en Mesoamérica lo que el vino fue para los pueblos mediterráneos.
El pulque fue una bebida ritual para los mexicas y otros pueblos mesoamericanos. Era la bebida que se daba en las bodas, que se les daba a beber a los guerreros vencidos que iban a ser inmolados, la que se usaba en importantes ceremonias religiosas, etc. Estuvo tan arraigada en la cultura autóctona, que no bastaron 300 años de esfuerzos de las autoridades coloniales para eliminar su consumo, ni han bastado tampoco 176 años de esfuerzos de la sociedad independiente por desprestigiarla y tratar de sustituirla por otras bebidas obtenidas por fermentación, muy altamente prestigiadas por ser originarias de los pueblos europeos, cuya cultura se ha impuesto, como la cerveza y el vino, que cuentan con los medios masivos de comunicación para exaltar sus virtudes y el buen gusto que implica el consumirlas y ofrecerlas. A pesar del constante bombardeo propagandístico de los medios de comunicación, no se ha logrado eliminar la práctica ancestral de consumir pulque en las comunidades rurales y, todavía en escala significativa, en las ciudades.
El pulque es el producto de la fermentación de la savia azucarada o aguamiel, que se obtiene al eliminar el quiote o brote floral y hacer una cavidad en donde se acumula el aguamiel en cantidades que pueden llegar a seis litros diarios durante tres meses.
Para recogerlo se utiliza el acocote, que es una calabaza alargada que sirve como pipeta de grandes proporciones.
El aguamiel se consume directamente, siendo una bebida de sabor agradable que contiene alrededor de 9% de azúcares (sacarosa). Se puede beber cruda o hervida. Cuando se consume cruda existe el peligro de que las saponinas que contiene, al tocar la piel junto a la boca, la irriten produciendo ronchas.
Los mexicas, en su peregrinación desde Aztlán o Lugar de las Garzas, en busca de Tenochtitlán, aprendieron a fermentar este jugo azucarado al que atribuyeron propiedades mágicas.
Esta bebida, llamada octli, tuvo una gran importancia a juzgar por los testimonios pintados en diversos códices.
A la llegada de los españoles, este vino blanco perdió, junto con su nombre (octli), su categoría y pasó, con el nombre de pulque, a ser la bebida de los pobres, quienes han mantenido su afición a él hasta nuestros días.
El nombre pulque con el que los españoles denominaron a esta bebida da idea de la degradación en categoría que sufrió, ya que, según Núñez Ortega, este nombre deriva de poliuqui, que significa descompuesto. Posiblemente impresionó a los conquistadores oír exclamar a los indígenas, cuando se les daba un pulque de mala calidad, octli poliuqul, es decir pulque malo o descompuesto, de manera que el adjetivo aplicado a la bebida descompuesta fue lo que pasó al español, en vez del octli, que era el nombre de la bebida.
El pulque, a pesar de los intentos por erradicar su consumo, sigue siendo utilizado hasta nuestros días y forma parte importante del folklore mexicano.
MANUFACTURA DEL PULQUE
El procedimiento tradicional, que data desde las épocas prehispánicas, consiste en recoger el aguamiel y colocarlo en un recipiente de cuero, donde se lleva a cabo la fermentación provocada por la flora natural del aguamiel. Esto constituye la semilla con la que se inocularán las tinas de fermentación, también de cuero, con capacidad de aproximadamente 700 litros.
Conforme la fermentación avanza, es controlada por catadores que vigilan la viscosidad y sabor para determinar el momento en que se debe suspender. Una vez hecho esto, se envasa el pulque en barriles de madera y se distribuye en los expendios llamados pulquerías.
El pulque es una bebida blanca con un contenido alcohólico promedio de 4.26%. Entre los principales microorganismos que intervienen en la fermentación se cuentan el Lactobacillos sp. y el Leuconostoc, que son los que provocan la viscosidad, y la Saccharomyces carbajali, que es la levadura responsable de la fermentación alcohólica.
El pulque es elaborado con la savia del Agave atrovirens. Otros agaves son aún más ricos en azúcares y por lo tanto productores de materias primas susceptibles de ser fermentadas.
Por ejemplo, el Agave tequilana, del que se obtiene la bebida alcohólica llamada tequila, es una planta con un alto contenido de azúcares en todas sus partes, especialmente en su tallo o piña, que es donde se acumulan los azúcares de reserva en forma de fructosanas, de las que llega a obtener entre 15 y 25%. Este alto contenido de azúcares hace a la planta útil no sólo en la elaboración del tequila, sino también en otras fermentaciones.
OTRAS BEBIDAS MEXICANAS OBTENIDAS POR FERMENTACIÓN
Colonche
Se conoce como colonche a la bebida alcohólica roja de sabor dulce obtenida por fermentación espontánea del jugo de tuna, especialmente de la tuna cardona (Opuntia streptacantha).
El colonche se prepara para el consumo local de los estados donde es abundante el nopal silvestre, como son Aguascalientes, San Luis Potosí y Zacatecas.
El procedimiento que se sigue para su elaboración no ha cambiado, aparentemente, desde hace miles de años. Las tunas se recolectan en el monte, se pelan y enseguida se exprimen y cuelan a través de un cedazo de ixtle o paja para eliminar las semillas. El jugo se hierve y se deja reposar para que sufra la fermentación espontánea. En ocasiones se agrega un poco de colonche para acelerar la fermentación. Se pueden agregar al jugo también algunas de las cáscaras de la tuna, ya que son éstas las que contienen los microorganismos que provocan la fermentación.
El colonche recién preparado es una bebida gaseosa de sabor agradable que con el tiempo adquiere sabor agrio.
Los estudios de Ulloa y Herrera señalan que la fermentación del jugo de tuna se debe, entre otros microorganismos, a una bacteria y a la levadura Torulopsis taboadae, que es la primera levadura aislada del colonche, lo que indica la poca atención que se ha prestado a las bebidas netamente mexicanas.
El tesgüino, bebida típica de los pueblos del norte y noroeste de México
El tesgüino es una bebida consumida en las comunidades indígenas y por la población mestiza de varios estados del norte y noroeste de México.
Entre los pueblos indígenas el tesgüino tiene un importante uso ceremonial, puesto que se consume en celebraciones religiosas, en funerales y durante sus juegos deportivos.
Los mestizos, por su parte, lo toman como refresco de bajo contenido alcohólico.
Para su preparación, el maíz se remoja durante varios días, se escurre y luego se deja reposar en la oscuridad para que al germinar produzca plántulas blancas de sabor dulce. El maíz germinado, preparado de esta manera, se muele en un metate; enseguida se hierve hasta que adquiere color amarillo, se coloca en un recipiente de barro cocido y se deja fermentar. Para lograr la fermentación, se agregan varias plantas y cortezas, dejando la mezcla en reposo por varios días antes de servirla para su consumo.
Pozol
El pozol es maíz molido y fermentado que al ser diluido con agua produce una suspensión blanca que se consume como bebida refrescante y nutritiva. Se puede agregar a la bebida sal y chile molido, azúcar o miel según el gusto o los fines a que se destine.
El pozol se consume durante las comidas o como refresco a cualquier hora del día. Los indígenas de Chiapas o de otros estados del Sureste lo llevan como provisión antes de emprender un viaje o antes de iniciar su jornada de trabajo.
Preparación: Para la obtención del pozol se prepara una masa de maíz, siguiendo el mismo procedimiento que se utiliza para la preparación de las tortillas. Veamos en que consiste éste.
El maíz se hierve en agua de cal aproximadamente al 10%. El maíz cocido, llamado nixtamal, se escurre y se lava con agua limpia. El nixtamal limpio se muele en metate o en un molino hasta obtener una masa con la que se hacen bolas que se envuelven en hojas de plátano para mantener la humedad. En esta forma se deja reposar por varios días para que la fermentación se lleve a cabo. Dependiendo del tiempo en que ésta se realice, variará el gusto del producto final.
El pozol es un mejor alimento que el maíz sin fermentar, ya que entre los microorganismos responsables de la fermentación existen algunos fijadores del nitrógeno atmosférico, como el Agrobacterium azotophilum, y otros que le dan aroma y sabor, tales como los Saccharomyces cerevisae, que son los que producen alcohol, y otros más que son los productores de ácido, que ayudan a impartirle el sabor característico.
El pozol es uno de los alimentos en que se conserva la antigua sabiduría de los pueblos prehispánicos, pues al transformar el maíz en pozol se ayuda a su conservación y se mejora su sabor y sus propiedades nutritivas, y esto debido a la fijación del nitrógeno del aire que efectúan algunas de las bacterias especializadas que contiene el pozol.
FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA
La fermentación alcohólica producida por levaduras ha sido utilizada por todos los diferentes pueblos de la Tierra.
En la obtención industrial de etanol se usan diversos sustratos; entre ellos, uno de los principales son las mieles incristalizables que quedan como residuo después de la cristalización del azúcar en los ingenios.
Muchos sustratos con alto contenido de azúcares y almidones se utilizan en la preparación de bebidas alcohólicas como la cerveza, que tiene muy amplio consumo en el ámbito mundial. Pero no sólo para la producción de alcohol o vino se emplea la levadura, un empleo muy antiguo y actualmente generalizado en el mundo entero es la fabricación de pan.
El uso de la levadura en la fabricación del pan fue descubierto por los egipcios varios siglos antes de Cristo. El historiador griego Herodoto menciona su empleo en las panaderías egipcias desde 500 años antes de Cristo.
Al mezclarse la levadura con la masa de harina se lleva a cabo una fermentación por medio de la cual algunas moléculas de almidón se rompen para dar glucosa, la que se sigue fermentando hasta dar alcohol y bióxido de carbono (CO2). Es este gas el que esponja la masa de harina y hace que el pan sea suave y esponjoso. De no haber puesto levadura, el pan hubiese tenido la consistencia de una galleta. Junto con el alcohol se producen algunos ácidos que le imparten al pan su muy apreciado sabor.martes, 27 de abril de 2010
Cerro de la Estrella
Cerro de la EstellaDe acuerdo con las investigaciones, los colhuas fueron los primeros en utilizar la cima del cerro para realizar la ceremonia del Fuego Nuevo o Toxiuhmopolli; las fuentes históricas señalan que en este lugar se llevaron a cabo cuatro de estas ceremonias; en 1351, 1403, 1455 y 1507. La gran Tenochtitlan fue vencida por las huestes españolas antes de que la quinta de ellas pudiera realizarse.
Como llegar
Se localiza en el sureste de la Ciudad de México. Su acceso es por la calzada Ermita-Iztapalapa; antes de llegar a la avenida Rojo Gómez se toma el camino que lleva al lugar conocido como El Calvario.
jueves, 25 de febrero de 2010
El Museo Nacional del Virreinato
La arquitectura del inmueble es un claro ejemplo de la evolución que existió en aquel momento en la Nueva España, con la construcción de más áreas, el inmueble se dividió en tres para albergar a igual cantidad de colegios jesuitas: el de Tepotzotlán, donde se enseñaron lenguas indígenas; el de San Martín, donde se promovió la educación de los indígenas nobles y el de San Francisco Javier, que formó a novicios de esa misma orden religiosa.
En la actualidad, algunas partes del inmueble conservan buena parte de la decoración original. Con el establecimiento del Museo Nacional del Virreinato, en 1964, el edificio cambió su acomodo interno para enriquecer su acervo con obras que procedían del ex Museo de Arte Religioso.
La iglesia de San Francisco Javier fue construida originalmente para el pueblo de Tepotzotlán, a fines del siglo XVII, pero con el paso de los años se integró al actual espacio. La construcción de ese templo, fue solventada por una familia que se apellidaba Medina y Picaso, que era muy reconocida en la época virreinal.
Uno de los integrantes de la anterior familia, lo fue el sacerdote Pedro Reales, quien era maestro de la entonces escuela de San Javier. Ese clérigo destinó su herencia para edificar el inmueble religioso, pero la suma fue insuficiente, ante lo cual su madre aportó lo faltante.
Fue hasta el siglo XVIII, que los jesuitas del colegio de San Javier contaron con un capital para renovar el sitio. Por tal motivo, contrataron al pintor Miguel Cabrera, quien diseñó los retablos que se construyeron en el interior de la iglesia.
domingo, 18 de octubre de 2009
Malinalco
El nombre de Malinalco refiere al tolnapohualli o calendario azteca y corresponde al duodécimo signo de los 20 del mes, es decir malinalli, según los Anales de Quauhtinchan. Otro jeroglífico, en el Códice Borgia, aparece el duodécimo día malimalli con la bandera pámitl, que se refiere al sacrificio humano y a la muerte.Por su parte el Códice Boturini, lo designa como Tira de la Peregrinación. En Matrícula de Tributos (Códice de Moctezuma), el toponimo de Malinalco se interpreta por un cráneo humano rematado por seis estilizaciones de la planta malinalli florecida, éste se utiliza oficialmente.
Malinalco no cuenta con un escudo en el sentido clásico de la palabra. Lo reemplaza más bien un logotipo que se utiliza en la papelería de los documentos oficiales del ayuntamiento y cuyo entorno varía con las fechas de cada periodo de la administración política. Su dibujo es bastante reciente y fue elaborado por Ernesto Romero Tetatzin en 1985: condensa un escudo de la nación mexicana que rige una figura que representa un bulto que simula un personaje o una montaña bajo la flor de malinalli. Enmarcado con las palabras “Tu arqueología constancia de nuestra raza cultura y trabajo”. A la izquierda la palabra “Malinaltepetl”.
Los primeros poblamientos en la región de Malinalco se registran en la época del, “Posclásico temprano y el inicio del Tardío” época de movimientos de pueblos en el altiplano y de otras naciones procedentes de la “Frontera Norte de Mesoamérica”. Según Luis Galván Villegas, la noticia más antigua de Malinalco es cuando fue colonizado por un grupo culhua encabezado por Cuauhtepexpetlatzin que se acababa de establecer en Culhuacán; aquél considera que se dio en el siglo XII, “cuando los toltecas ocupan Culhuacán en la Cuenca de México”, Galván Villegas agrega: ...para ese tiempo Malinalco ya estaba poblado con gente de raigambre matlazinca, y tal vez los ocuiltecos eran vecinos ya que la lengua matlazinca se deriva del otomí suriano y el ocuilteca a su vez del matlazinca. Por otro lado, José García Payón asegura que en el México antiguo, Malinalco formó parte del área matlazinca y que inclusive su habla se conoce que existía desde el año 600 d.C.
A Malinalco llega el monarca chichimeca Xólotl, ésto en el año ce-técpatl. Fernando de Alba Ixtlilxóchitl, en la sumaria relación de las cosas de la Nueva España, explica las actividades de este rey que con un gran contingente pobló, repartió territorios y muchos de ellos ocupados antes por los Toltecas quienes estaban en plena decadencia. Asimismo, menciona que Xólotl entregó los territorios a sus nobles y de qué manera los chichimecas fueron poblando vastas regiones. Al cabo de un periodo de cierto entendimiento entre los aztecas y los malinalcas, posteriormente, en 1476, los aztecas bajo el mando de Axayácatl, sojuzgaron a los pobladores vecinos de Tenochtitlán, ésto es comentado por diversas fuentes, entre ellas la de Sahagún, en su obra Historia General de las Cosas de la Nueva España.

viernes, 16 de octubre de 2009
Calixtlahuaca
Para cuidar que pagaran puntual su tributo quedó un destacamento de soldados mexicas como vigilantes, para evitar alguna rebelión.
En 1510 los matlatzincas quisieron liberarse de la tutela azteca y de inmediato Moctezuma II mandó destruir la ciudad, sus habitantes se vieron obligados a emigrar hacia Michoacán.
Posteriormente se repobló la zona por grupos indígenas que se encontraban dispersos, se dedicaron a la agricultura en los campos, así como a la cría de diversos animales.
En tiempo de la conquista de Cortés, los misioneros construyeron una pequeña iglesia, en el centro de la población, este templo se fue modificando varias veces, la comunidad se desarrolló dejando a la iglesia, ahora parroquia, en el centro junto con un gran atrio que hora es parte del jardín central del pueblo.
En el centro de la población existen los vestigios de un calmecac o colegio para los jóvenes que estudiaban para sacerdotes o para dirigentes militares, estas ruinas han sido restauradas en parte y pueden visitarse cómodamente, en las faldas del cerro están algunos edificios precortesianos que indican la gran importancia que tenía este lugar como centro ceremonial, estas ruinas son muy interesantes y se pueden visitar mediante una corta caminata.
Tlaltelolco
Tlaltelolco


El 13 de agosto de 1521 fue finalmente capturado por Diego de Holguín. La caída de Tlatelolco marcó el fin del más importante Imperio mesoamericano. La colaboración de los pueblos hasta entonces sometidos a la hegemonía azteca facilitó la expansión de la empresa conquistadora. Enseguida se muestra la placa que conmemora la caída de Tlatelolco en la explanada de la actual Plaza de las tres Culturas

domingo, 11 de octubre de 2009
Texcotzingo
A un lado de Texcoco y entre un lomerío del valle, por un angosto camino que serpentea trepando entre cerros y cañadas, llegamos a un pequeño monte de conformación cónica, en donde se encuentran vestigios notorios de la grandeza de nuestro pasado.
La agradable vista del paisaje nos lleva a evocar un sentimiento de añoranza y nos recuerda algunas de las más hermosas pinturas de nuestro máximo paisajista: José María Velasco, cuya predilección por estos lugares se ve reflejada en parte importante de su obra.
A los pies del cerro hay un pequeño balneario que durante los fines de semana es muy frecuentado por los vecinos de la comarca texcocana, los cuales también son asiduos concurrentes del histórico recinto. El estacionamiento del balneario nace un caminito de tierra que asciende zigzagueante en la ladera del cerro por el cual, caminando, se llega hasta el primer descanso, una construcción prehispánica, restaurada en parte, y de forma escalonada.
En una de las plataformas de esta estructura se encuentra una gran tina o pequeña alberca circular en donde se bañaba el monarca con sus concubinas. A esta gran tina le precede otra mucho más pequeña y poco profunda que servía para calentar el agua con el calor del sol, y de ahí se precipitaba a la tina mayor.
El agua fluía hasta las tinas a través de una red de pequeños canales, a veces labrados en la roca, y en tramos construidos con argamasa y piedra. Estos canales fueron alimentados por un acueducto procedente de un manantial que nace en un cerro vecino. Es una verdadera obra de ingeniería hidráulica que, además de surtir el preciado líquido a las tinas, piletas, fuentes y jardines que estaban alrededor del cerro, llegaba incluso hasta los aposentos reales en el palacio de campo, y a los estanques del bosque.
En sus crónicas Fernando de Alva Ixtlixóchitl narra con lujo de detalles el esplendor de estos parajes, llenos de exuberante flora y fauna silvestre de gran belleza, procedente de muchas regiones de Mesoamérica.
De donde están las tinas parte un camino hacia ambos lados del cerro circundándolo en perfecta horizontal y sobre el cual corren los canales. Este camino nos lleva hasta otra estructura situada sobre una saliente del terreno, en la cual se encuentra otra tina más pequeña labrada en la roca. La perfección circular de ésta es asombrosa, y se dice que era la tina privada de Nezahualcóyotl, en la que, además de bañarse contemplando el paisaje, meditaba y hacía poesía. A unos cuantos metros de ahí, por unas escaleras se bajaba a la cueva donde el rey reposaba, hacía sus ayunos y meditaba.
Cientos de escalones cincelados en la ladera rocosa nos llevan hasta donde estuvo el palacio de campo del monarca, de cuyos vestigios podemos apreciar muros y pisos de formas geométricas, algunos circulares, lo que puede darnos una idea de la magnífica construcción que el tiempo y la ignorancia derrumbaron a su paso.
Dejando la cueva, continuamos por el camino central, hasta llegar a un sitio donde la mano del hombre orado en el terreno rocoso y después construyó con argamasa y piedra una especie de nicho donde Nezahualcóyotl recibía a sus invitados, grandes señores de otros reinos, y en su compañía gozaba de las representaciones artísticas y las danzas que celebraban en su honor.
En este conjunto hay además otras cuevas, descansos, miradores, escalinatas, etc., que por falta de restauración y de la debida atención han perdido su importancia.
Es notoria la gran variedad de plantas y flores, en su mayoría medicinales, que el mismo Nezahualcóyotl, mandó plantar para su uso personal y para su gente, así como para el estudio botánico y la investigación terapéutica.
Todo esto nos hace pensar en la gran responsabilidad que tenemos de salvaguardar tan importante y bello lugar, haciendo conscientes a las autoridades competentes del legado cultural y ecológico que poseemos y así darle la debida protección a lo que es patrimonio universal de la humanidad.
Nezahualcóyotl, en náhuatl, significa coyote ayunado. Desde su época hasta la fecha, el “Rey Poeta” de Texcoco ha sido una figura legendaria que goza de gran prestigio y merecida fama gracias a sus múltiples y sabias virtudes.
El relato de su vida parecería más bien una novela biográfica. En Nezahualcóyotl se conjugaron de manera excepcional las aptitudes, a veces irreconciliables, del guerrero, el gobernante, el constructor, el sabio, el poeta y el místico.
Fue un hombre que trascendió su tiempo por las indagaciones espirituales que formuló dentro del mundo náhuatl del siglo anterior a la Conquista; representa una tradición moral y espiritual; la herencia tolteca y Quetzalcóatl, que intentó imponerse a la concepción mística-guerrera de los aztecas, en contra de los sacrificios humanos. Concibió un dios único creador del cielo y de la tierra.
De gran importancia fue la organización administrativa y la estructura legal que le dio a su pueblo. Los tribunales y los jueces de Texcoco fueron tan respetados que de diversas partes, incluso de México Tenochtitlan, remitían juicios para que ahí se determinaran y sentenciaran. También fue sorprendente el alto grado de cultura que logró para su pueblo. y cantares, etc. Poseía además colecciones de flora y fauna que conservaba tanto en archivos pintados, como en zoológicos y jardines botánicos.
Texcoco, donde se aprendía lo más pulido de la lengua náhuatl, poesía, filosofía, moral, teología, astronomía, medicina, arquitectura e historia, fue en su tiempo la Atenas del continente americano.
Nezahualcóyotl fue también famoso como constructor y arquitecto. Entre sus obras llamaron la atención algunos palacios de grandes dimensiones, los edificios de las escuelas teatrales y los lugares para el arte, fuentes y jardines, bosques y el estanque de singular belleza.
En México Tenochtitlan fue muy solicitado para dirigir la construcción de palacios y jardines, coronando sus obras con el acueducto de Chapultepec, en donde con su propia mano sembró muchos de los ahuehuetes que todavía el día de hoy podemos admirar.
Como gobernador del señorío de Texcoco, que él mismo reconquistó, amplió sus dominios hasta Veracruz, siendo cerca de 250 pueblos y aldeas, los que le rendían tributo y obediencia.
Se cuenta que, como guerrero fue brillante, ya que nunca fue derrotado ni herido. Al frente de sus ejércitos ganó personalmente más de 30 batallas.
Su vida personal está llena de anécdotas increíbles. De sus muchas concubinas tuvo 60 hijos varones y 57 hijas, a parte de los dos hijos, fruto de su matrimonio formal.
Es conocido como el máximo poeta de nuestro pasado y su obra es muy extensa: cantos, poemas, profecías, arengas, pensamientos filosóficos y ordenanzas.
Es tanto lo que se ha escrito sobre la historia y la obra de este ilustre antepasado nuestro, que es difícil resumirlo en unas cuantas páginas, pero vayan estas líneas como un humilde homenaje a un hombre que supo trascender.
Fuente: México desconocido No. 226 / diciembre 1995
Teotenango
El principal grupo que se asentó en Teotenango fue de los Matlatzincas, ("los que hacen redes"), llamados así por los Aztecas en alusión al amplio uso de la red por parte de estos pueblos, ya que la denominación de los Matlatzincas dentro de su mismo grupo era "nepintatahui", que significa "Genes del Maíz". Dentro del sitio arqueológico de Teotenango se tiene también la presencia del grupo Azteca o Mexica en lo que constituyó la última etapa de ocupación de este centro, en época prehispáncia.
El sitio arqueológico
El asentamiento prehispánico de Teotenango fue construído en la meseta del Tetéptl, ocupa principalmente el lado este; la meseta del cerro fue acondicionada por medio de rellenos artificiales y terrazas, que a lo largo de la ocupación formaron una serie de conjuntos de estructuras arquitectónicas organizadas alrededor de plazas. Dentro de éstas destaca la plaza del jaguar, que representa el punto principal de acceso al centro ceremonial, a través de una escalinata que asciende por lado norte de la plataforma principal.

